Su
nombre científico es Diceros bicornis. Forma parte de los
placentarios, del orden perisodáctilo, caracterizado por poseer pezuñas. Es una
de las dos especies de rinoceronte originaria de África, y las poblaciones aún
existentes se despliegan en el Sur y Este del continente, en pastizales, sabanas
y matorrales tropicales. Hay conocimientos de dos o tres nuevas crías, que se
encuentran resguardadas en la República Checa, en zoológicos y reservas
naturales.
El
rinoceronte negro es considerado el cuarto mamífero más grande de África después
del rinoceronte blanco, el hipopótamo y el elefante africano. Esta
distinción se la dan sus 1500 kilogramos y su metro y medio de altura. Las
hembras son un tanto más pequeñas.
La
longitud de su cabeza y cuerpo va de 3 a 3,8 metros. El cuerno anterior mide
entre 0,5 y 1,3 metros y el posterior entre 0,02 y 0,55 metros. Estos crecen
hasta ocho centímetros al año, y son fuente de queratina, una sustancia muy
requerida para los tratamientos de salud belleza, por lo que son altamente
codiciados por los cazadores furtivos.
Para
las hembras, esos cachos representan un escudo de protección para sus crías,
mientras que para los machos, son la mejor arma de ataque contra sus enemigos.
El
cuerpo de los rinocerontes es prominente. Sus patas son recogidas y tienen tres
dedos en cada una. Muestran muchas arrugas en su piel, la cual es bastante
gruesa y está formada por colágeno. Alcanza un grosor de 1,5 a 5 centímetros.
Los
ojos, dispuestos a los laterales de la cabeza, no le aportan muy buena visión.
Sus orejas son erguidas. Sus sentidos más agudos son la audición y el del
olfato. De hecho se ubican unos a otros persiguiendo el particular aroma que
dejan a su paso.
Los
africanos no tienen dentadura en la parte delantera pero cuentan con premolares
y molares que utilizan para masticar.
No
hay muchas diferencias físicas en cuanto al sexo. El macho tiene el pene atrás,
evidentemente rígido, y la hembra alberga dos mamas en las patas traseras.
Los
rinocerontes negros se nutren de árboles y arbustos. Con sus labios
desprenden las hojas y frutos. Eligen plantas leñosas o hierbas cortas, ricas
en fibra. Prefieren la noche y el amanecer para buscar el sustento.
En
las temporadas de sequía, pueden pasar cinco días sin beber agua.
Durante
el día buscan la sombra y se revuelcan en el fango para ampararse de los
mosquitos y del inclemente sol africano.
El
macho del rinoceronte negro es más solitario que la hembra, y se esfuerza por
establecer su territorio con considerables cantidades de orina y cercos de
estiércol de un metro de altura.
Al
cumplir los siete años el macho del rinoceronte negro madura sexualmente. La
hembra lo hace antes, entre los cuatro y seis años. El tiempo promedio de
gestación es de 420 a 570 días. Pare un solo hijo que pesa entre 40 y 60 kilos.
A los tres días ya estará listo para partir tras su madre y permanecerá cerca
de ella hasta los tres años. La mamá lo amamanta hasta los 12 meses y
posteriormente come hierbas.
La
carga del rinoceronte negro cuando se ve acosado causó sensación cuando, en los
siglos XIX y XX, los exploradores y cazadores europeos se
adentraron en África y comenzaron a matar los rinocerontes por cientos.
La
caza del rinoceronte se convirtió pronto en un deporte de riesgo cada vez más
demandado por las élites de los países desarrollados, y entre los cazadores
hubo personajes tan famosos como Theodore Roosevelt o Ernest
Hemingway. Esta caza, unida a la persecución para surtir de cuernos a Oriente
Medio (donde todavía hoy se emplean para hacer el mango de dagas
ceremoniales) y la medicina tradicional asiática, empujó a esta especie
hacia la extinción.
En
los años 1960 se comenzó a protegerlo y se prohibió la caza y el comercio de
cuernos de rinoceronte. Aun así, la caza furtiva continuó, a pesar de que en
los parques nacionales africanos se sierran los cuernos a los ejemplares y los
guardias suelen tener permiso para disparar sin aviso previo a los furtivos.
La consanguineidad intenta evitarse mediante el intercambio de
ejemplares entre distintos parques nacionales de diferentes países, entre otras
medidas que se toman para preservar la especie. Gracias a los programas de
protección y el establecimiento de reservas la población de esta especie ha
incrementado su número, pues en los inicios de los años 1990 apenas quedaban
2000 ejemplares en el conjunto de África. En 2007 el censo estableció un número
de 4240 rinocerontes y en el censo de 2010 se contabilizaron 4880 ejemplares.1
El
10 de noviembre de 2011, la Unión Internacional para la Conservación de la
Naturaleza declaró oficialmente la extinción de la subespecie Diceros
bicornis longipes.
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